lunes, 23 de marzo de 2009

Primavera

Sentado, en su habitación, frente a la ventana. Comiendo colines mientras pensaba. Llevándose uno tras otro a la boca mientras su vista se perdía en la profundidad de sus sentimientos. Se llevaba el colín a la boca, lo iba mordiendo, lo masticaba y quedaban sus dedos pegados a sus labios. Luego cogía otro. Hacía sol, unos veinte grados centígrados, casi sin nubes. El sol atravesaba sus cortinas avieso. No había brisa que atravesara su ventana abierta, no había pensamiento que le refrescara; de otro modo. Y la idea de expresarlo en líneas le atormentaba. Paralizado, con los dedos en los labios, masticaba ideas para poder tragarlas con menos daño a su garganta. Acertó a optar por acostarse, mejor, y escuchar otra música que no fuera el piar de los gorriones.