martes, 11 de mayo de 2010

Fantasías fuera de contexto

-Tengo un "pregunte" enjaulado. -Libérelo. -Líbremelo. -Pregunte. << Para Lévy-Bruhl, mientras la mente primitiva encantaba el mundo, la mente racional forjaba la ciencia y con ella su inspección causal, lógica y positiva de la realidad. El "orden y la razón" de la ciencia moderna constituían así la antítesis de la "intuición directa" e irreflexionada que, en una simple "perspicacia o tacto", guiaba la mente primitiva. De este modo, frente al rigor y al escepticismo de la actividad reflexiva de las sociedades avanzadas, al hombre primitivo sólo le era reconocida la capacidad de atribuir a causas bastardas, a acciones mágicas y hechicerías, el origen de lo que no pasaban de ser azarosas casualidades o meros fenómenos naturales. >> (Fuente: Libro cuyo contenido no guarda especial relación temática con el trasfondo fantástico que parece ilustrar el fragmento expuesto.) Cuando hablo de fantástica me refiero a la narración, la forma del texto, no así al contenido -esa pregunta sería complicada de responder y para lo cual se precisa de un grueso de conocimientos inconmensurable. Cada vez tengo menos reservas para aceptar que la credibilidad de una historia depende del ritmo con que se pasa por los distintos aspectos de la narración (puntuación incluída), mezclado con una buena relación de contenidos parciales y... sobre todo un estado mental adecuado, que se conforme pacientemente con presentar los detalles poco a poco y dándoles la voluptuosidad adecuada. La mentalidad, como la buena música, es la que se encarga de empujar las ideas por el precipicio con la más alta probabilidad de que, cuanto menos, caigan en formación.