viernes, 16 de enero de 2009

La Salamanca

Salamanca de noche. De día es bonita. La plaza, el río aquel, sus edificios viejos, su vida. Su ambiente. De noche lo siente, los muros gruesos absorben los ruidos, dejan pasar a la gente que es libre. La humedad impregnada de pulmones, te arrea un guantazo al asomar fuera del bar y poco a poco te expulsa de sus calles. El reloj da la hora, era la hora; y te vas por el medio de la plaza contra el susurro de uno de los arcos. Es el camino más corto, llegarás tarde. Pero es el camino más corto. Calles, callejuelas y a las aceras por escalón junto al asfalto. Sus ganas de llegar aumentan. El frío sin el calor, sin la calidez de la compañía, es más frío. Tambaleándose imagina las peores cosas y aprieta el paso, ya está más cerca. Llega tarde, no llama por solo dos minutos. Inventa excusas: "había un borracho bailando y gritando a unas chicas y tuve que ir por otro sitio", "me encontré a Sandra y dijo que me iba a acompañar, a y media estuve buscándola pero ya se había ido porque no la encontré, Sandra la que vive en la calle de enfrente, la chica con la que me iba el año pasado, pues esa". Se le pasó poder decir la verdad, sonaba más fácil decir cualquier cosa que decir que había estado bebiendo con sus amigos pero había salido a tiempo. -¡Alex, a que me acompañas! -¿Qué dices? - Quizá no la entendió. -Que está oscuro y no hay nadie. Acompáñame anda, no hago más que oír cosas raras. Un gato casi me ha matado del susto. -Acompáñame tú, vivo en la otra punta. - Tenía tiempo y andaba frío, también le faltaban ganas. -Joo Alejandrito. ¿Me harías un favor? - No respondía, ni respondía al tironearle de la manga. - Que vivo ahí al lado. -Es que tengo prisa, he quedado. -Amargado, así normal que no ligues nada. -Adiós. -Noooo, espera. - Esta vez no libraría su manga tan fácilmente, tenía el brazo. - Lo siento, ¿vale? Es que he bebido un poco y eso. -En serio tengo prisa. - Si no estuviera allí molestando ya habría llegado a su casa, claro que... -Acompáñame a mi casa y te dejo en paz, ¿va?. -"Si tonta no será." - Avanzaba en silencio. - "Pero joder." -¿Dónde vas tu ahora eh? -Una... he quedado con unos colegas, ¿por? -Porque es raro que estés de fiesta. -¿No puedo? - Notó cómo se agarraba más fuerte de su brazo. -¿Que tienes miedo? -No tengo miedo. ¡Vamos, muévete ya! -Te da miedo que no haya luz, reconócelo. ¿Te da miedo no verme? Mira, trae. - Tropezó al subir a la acera. Subió el siguiente escalón un poco mareada. -¿Qué es esto? Y... dónde... es... ¡Eres un guarro! Déjame o -Eh, mira lo que es y mira dónde estoy. - Tragó saliva con sensación rara, un tacto extraño en la mano. Blando; y escurría. Un haz de luz iluminaba el torso de Álex a través de la ventana. -Mañana me lo enseñas que llego tarde. -Ey, espera, por favor. -Tenía que estar en casa ya. -No te puedes ir sin ver esto. Es un momento. Mira por ahí. -No veo nada. Álex, ¿dónde te has metido? - No sólo no sabía dónde estaba. -Mira ahora, mira. -Que jardín más bonito. ¿Esto está cerca de mi casa? -¿No lo sabías? Claro... -No soy un friki como tú. ¿Qué le pasa a la ventana? -A la ventana nada, mírate la mano. -¿Qué es...? - Lo olió. - ¿Qué es? -Pis en un frasco. -Que estoy borracha pero no soy tonta. - De pronto lo veía todo menos al chico. Un jardín precioso, perfecto, acogedor. El cristal por el que lo había visto era un espejo manchado. Manchas marrones, salpicaduras, bajo el cual había más manchas. Por la pared corrían chorreones marrones brillantes que caían a una fuente. - ¿Qué es este sitio? Es acogedor. -Si. Terminado. -¿Qué estabas haciendo? -Una casa. ¿Ves las cejas sobre el suelo? Es la tuya. - Instintivamente se llevó una mano a la frente, a sus cejas perfiladas por las pinzas. -¿Plantabas flores? Y eso es. Parece. Qué es... esto... -¿Te gusta? - Preguntó, redundando en la expresión de ella. -¿Es mi-? - Se miraba incrédula. - ¡Cabeza!

1 comentario:

Alundra dijo...

y leugo que?!?! y leugo que?!?!?!

jo...si ella se kita las cejas...le va a joder el jardin al pobre chico