La sangre sobre la nieve es más roja. Metiendo sus dedos afilados en las hoquedades, una y otra vez. Uñas recortadas a dos milímetros, las manos cubiertas de cayos hasta las muñecas. Unas garras que desprendían tal hedor a carroña y eran tan negras que tan sólo en momentos como aquel, lavadas en sangre helada, podían imaginarse pertenecientes a aquel señor. El Cirujano era un hombre espigado, risueño y siempre educado a la mesa.
3 comentarios:
ESte n o le habia leido señor, el que te dije que me gustó fue el de los billetes en los agujeros de bala xD pero he de decir que este me ha impactado, me gusta
Este lo habías leido junto con otros dos y me dijiste que este te había llamado más que los otros
a pues puede ser si jeje, pero cuando me dijistes que habias puesto el que me gustó pensé en el de los billetes
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