jueves, 10 de diciembre de 2009

Las luciérnagas buscan luz

-¿Por qué siempre que tengo frío me ofreces tu abrigo? -Tienes frío, yo no. Es lo que tengo. -Sólo digo que tengo frío, no te he pedido nada. -Podría ofrecerte calor físico. Y un corazón frío. -No te he pedido nada. -Yo te puedo ofrecer mi abrigo. -Y no lo quiero. -¿Entonces nos vamos? -Ponte el abrigo, anda.

No hay comentarios: