sábado, 25 de diciembre de 2010

Navidad, o un simple 25 de Diciembre

Celebremos las noches de inocentes que sueñan con cosas sencillas.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Décima Ley de la Simplicidad de John Maeda

La simplicidad consiste en sustraer lo que es obvio y añadir lo específico.

martes, 14 de diciembre de 2010

In criminado

Está haciendo el examen. Le pide a su compañero que haga lo que haga no mire la pantalla de su ordenador. El profesor se pasea por clase. Antes de acabarse el examen suenan sirenas. El profesor se ha suicidado. Se descubre que un alumno no había hecho nada durante el examen, pero estaba dentro del aula.

martes, 30 de noviembre de 2010

Lorem ipsum

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viernes, 22 de octubre de 2010

Otro pequeño dilema

-Tú eres tú y yo soy yo... -¿Quién es más tonto de los dos? -Tú. --Obviamente--.

viernes, 30 de julio de 2010

La pobreza es un sueño

En verano duermo en un banco en un parque que hay al lado del Tormes. Con la luz de la farola puedo mirar las estrellas en el cielo. Por las mañanas me despierta un barrendero recogiendo estrellas fugaces para poder subirlas.

martes, 13 de julio de 2010

Los autobuses están sobrevalorados

No hacía más que bostezar. No sólo por estar sentado en el autobus esperando a que llegara a su parada, ya había llegado bostezando al autobus. Se estaba mirando en el reflejo de la ventana. Entre el calor que hacía y el calor que desprendía el resto de pasajeros se estaba asfixiando en la parte trasera del autobus. Exageraba pensando que aquello estaba lleno de gente, habría entre 10 y 15 personas más. Lo que sí resultaba problemático y hasta molesto era que anduvieran jadeando y mirando a las ventanas cerradas. Aquello le agobiaba, él mismo miraba a la ventana. Aunque lo hacía por mirarse a sí mismo pero sin estar viendo nada en realidad, andaba inmerso en sus pesadillas particulares y echando de menos el ventilador. De haberse quedado hasta las tantas trabajando en el ordenador a que su hermana pequeña le despertara a las 9 de la mañana, llamándole para recordarle que le tenía que devolver su super mega cámara de fotos profesional y que tenía que ser antes de que se fuera a clase. Si lo hubiera sabido se habría acostado antes para haberse levantado despejado y poder haber ido en bicileta, que aunque hiciera un calor de morirse al menos le daría un poco el aire. La cámara y demás artilujios que la acompañaban estaban metidos en su bolsa, dentro de otra bolsa que iba dentro de la mochila de Yuuta, puesta sobre sus piernas desde el momento en que a la ancianita le dio por sentarse a su lado. Dada su estatura había pocos asientos en los transportes públicos que acogieran a sus piernas de forma medianamente cómoda, a no ser que pretendiera dejarse las piernas en algún otro asiento. Las rodillas, al menos. Y la buena señora había tenido la buena voluntad de querer sentarse nada más subir al autobus, en los asientos más cercanos a la puerta trasera y con la compra delante de sus cortas piernas. Embutiendo sin miramientos, pero con educación -eso sí- a quien había estado sentado ahí antes. Cuando el autobus paró Yuuta se levantó y sin demasiado miramiento pasó por encima de la señora, con cuidado de no rozarla ni prestar atención a sus quejas, para librarse de aquel embotellamiento pertinaz. Se quedó de pie, donde vio un hueco y de nuevo volvió al ensimismamiento de mirar por la ventana. Resaltando por su estatura más de lo que pudieran resaltar el resto de pasajeros por sus pintas. Y aun le quedaban unas cuantas paradas.

domingo, 13 de junio de 2010

Sólo bienvenida la noche

Es extraño cuando piensas en las tradiciones. Cómo a veces se te vienen a la memoria y te das cuenta de que ese día tienen valor. Es 29 de Febrero y llevo todo el día escuchando "felicidades, ya tienes 4 años". Mi madre me decía "este año vas a ser mucho más guapo" y me lo decía más cuando estaba triste. La última vez que me lo dijo recuerdo que le respondí que no tenía que estar triste, que sólo cumplía 14 años. Quise hacerme el valiente con mi madre. (Aun, si lo pienso; si me concentro y cierro los ojos aun puedo notar el calor de su abrazo.) Me acuerdo de que siempre, el último fin de semana antes de que me dieran las vacaciones de Navidad me mandaba poner el árbol. Decorarlo, ayudarle a decorar la casa. Esas tonterías que le gustaba hacer y que tanto odiaba yo. Las dos últimas navidades ya no me obligó. La navidad había muerto, se podía decir. Sólo quedaron las vacaciones, aunque poco puedo decir de eso ahora. Ponía el árbol el 24 por la mañana antes de que nadie se despertase, así al bajar a desayunar lo verían y creerían que era como cualquier otro niño pidiendo sus regalos. Mis hermanos solían revolverme el pelo o me daban palmaditas en la espalda y a mí me daba miedo sonreír. Todos mis primos y tíos han venido a comer a casa para hacerme compañía. He tenido que abrir los regalos, decirles lo mucho que me gustaban. Mis amigos han venido a cenar, pero a ellos sí les esperaba. He tenido que abrir sus regalos también, y lo mucho que me gustaban. Jugamos a las cartas, nos reímos, charlamos y demás. Y bebí un poco, no me apetecía. Pero me insistieron. Al final les he convencido de que estaba cansado de aguntar a mis primitos por la mañana y he conseguido que se fueran. Me estaban agobiando, me he puesto música y he sacado los adornos de Navidad. No me he dado cuenta hasta que he enchufado las luces, tenía el árbol montado y decorado, las fotos de mis padres y mis hermanos brillando bajo sus luces, sonriéndome. Seguro que están detrás de mí, esperando que me de la vuelta para felicitarme y tirarme de las orejas, y abrazarme y decirme que estoy más guapo y besarme. Pero me da miedo girarme porque si no están no volveré a verles.

viernes, 4 de junio de 2010

Crónicas blasfemas

Bellbragard, la capital del Imperio Agato. Se decía que tenía el puerto más inverosímil que jamás había existido en el mundo. Durante la travesía había oido una y otra vez que la llamaban "La Ciudad de las Cabezas Voladas". En cada puerto que atracábamos veía a la gente que había oido mi historia alejarse lentamente con sus ojos fijos hasta dejar de verme, a no más de diez pasos de mí. Siempre me habían mirado, pero nunca me habían mirado. Las primeras veces que lo noté quería gritar que mi viaje sería más largo que el suyo, incapacitado por la presión en el pecho. Aguantaba la respiración y me daba media vuelta. Pues si de algo quería sentir seguridad, de dos preocupaciones que tenía, era de que aquella nave me fuera a llevar a mi puerto. En unas veintiseis horas. Veinticinco horas, dieciseis minutos y, segundos, veinticu-... Dos. Según mi plan de mierda ese era el tiempo que me quedaba para conseguir un medio de transporte antes de entrar en Atmósfera Búa. Un sitter, un chetter; ya me conformaba hasta con un pavo, con tal de que supiera aletear. Menuda nave, de cobardes era de lo que estaba a reventar. Cobardes con mochila, cobardes de traje, cobardes con vestidos, con uniformes. Estoy viendo pilotos que se comen con los ojos hasta las balizas de prevención y que son unos ex-pilotos por ello. Quiero decir: cobardes. Lo curioso de la cobardía era su cambio de olor. Hace tres semanas olía a mujer chapoteando cuando pronunciaba la palabra "volar" ¿Ayer? Ayer olía a mierda de niño rico enfrentándose a la realidad. Hoy olió a pólvora a quemarropa. Hacía un millón de años que no veía a Myte y su voz aun seguía incrustada entre mis neuronas. Su sonrisa al salir del quirófano, casi inconsciente. Regocijándose al saber que ya no tenía que temer al cielo, tumbada sobre su espalda en una superficie tan lisa y dura que el dolor de aquella postura experimentada por primera vez le resultaba complaciente. Se torneaba con esa felicidad en mis pesadillas cuando sentía sus cicatrices desnudas. Me volví a despertar con su voz. Sabía que amanecería pronto. Por última vez en mi vida, deseé, me haría ver otro amanecer esa pesadilla. "Nadie quiere volar, imbécil". No lo iba a hacer por la verdad, no lo iba a hacer por mi linaje, no lo iba a hacer por el destino ni por nada ni por nadie. O por Myte o para mí. Y no iba a poner una excusa cobarde. Ocurriría por mi mano y yo lo iba a sentir. Salí del camarote arrastrando miradas a mi paso por los corredores, subí pisos de escaleras imbuído por la convección de energía con que aquellas personas intentaban constreñirme y anular mis pasos. Pero, cobardes, temían más mover un dedo por el mañana que implorarme por su ahora. La escotilla de popa estaba allí ya, abierta por y para mí. Nunca estuvo cerrada porque jamás existió. Que sería usada por última vez para parir una nueva era. Les estoy prometiendo más libertad y más terror del que se puede pedir en un pozo de los deseos.

martes, 11 de mayo de 2010

Fantasías fuera de contexto

-Tengo un "pregunte" enjaulado. -Libérelo. -Líbremelo. -Pregunte. << Para Lévy-Bruhl, mientras la mente primitiva encantaba el mundo, la mente racional forjaba la ciencia y con ella su inspección causal, lógica y positiva de la realidad. El "orden y la razón" de la ciencia moderna constituían así la antítesis de la "intuición directa" e irreflexionada que, en una simple "perspicacia o tacto", guiaba la mente primitiva. De este modo, frente al rigor y al escepticismo de la actividad reflexiva de las sociedades avanzadas, al hombre primitivo sólo le era reconocida la capacidad de atribuir a causas bastardas, a acciones mágicas y hechicerías, el origen de lo que no pasaban de ser azarosas casualidades o meros fenómenos naturales. >> (Fuente: Libro cuyo contenido no guarda especial relación temática con el trasfondo fantástico que parece ilustrar el fragmento expuesto.) Cuando hablo de fantástica me refiero a la narración, la forma del texto, no así al contenido -esa pregunta sería complicada de responder y para lo cual se precisa de un grueso de conocimientos inconmensurable. Cada vez tengo menos reservas para aceptar que la credibilidad de una historia depende del ritmo con que se pasa por los distintos aspectos de la narración (puntuación incluída), mezclado con una buena relación de contenidos parciales y... sobre todo un estado mental adecuado, que se conforme pacientemente con presentar los detalles poco a poco y dándoles la voluptuosidad adecuada. La mentalidad, como la buena música, es la que se encarga de empujar las ideas por el precipicio con la más alta probabilidad de que, cuanto menos, caigan en formación.

jueves, 29 de abril de 2010

Inspiración en un bostezo

El mundo se acaba por un momento cuando te paras a pensar. Te pierdes en el fluir del tiempo y esas ideas que no volverán te hacen intuir un final que te excita. Por ello al centrarte en ti huyes de tus ideas, y regresas al mundo.

martes, 23 de febrero de 2010

Un actor, mi cerebro el escenario

If I should be an actor I would be an actor for myself. I'd play my rolls and think my characters over. Never be untrue to somebody else in the means of bearing new truths. That is not I, the writer. En caso de que fuera actor sería actor para mi obra. Interpretaría mis papeles y reflexionaría sobre mis personajes. Jamás sería desleal con alguien por querer estar en posesión de novedosas verdades. Ese no soy yo, el escritor.