domingo, 13 de junio de 2010
Sólo bienvenida la noche
Es extraño cuando piensas en las tradiciones. Cómo a veces se te vienen a la memoria y te das cuenta de que ese día tienen valor. Es 29 de Febrero y llevo todo el día escuchando "felicidades, ya tienes 4 años". Mi madre me decía "este año vas a ser mucho más guapo" y me lo decía más cuando estaba triste. La última vez que me lo dijo recuerdo que le respondí que no tenía que estar triste, que sólo cumplía 14 años. Quise hacerme el valiente con mi madre. (Aun, si lo pienso; si me concentro y cierro los ojos aun puedo notar el calor de su abrazo.)
Me acuerdo de que siempre, el último fin de semana antes de que me dieran las vacaciones de Navidad me mandaba poner el árbol. Decorarlo, ayudarle a decorar la casa. Esas tonterías que le gustaba hacer y que tanto odiaba yo. Las dos últimas navidades ya no me obligó. La navidad había muerto, se podía decir. Sólo quedaron las vacaciones, aunque poco puedo decir de eso ahora. Ponía el árbol el 24 por la mañana antes de que nadie se despertase, así al bajar a desayunar lo verían y creerían que era como cualquier otro niño pidiendo sus regalos. Mis hermanos solían revolverme el pelo o me daban palmaditas en la espalda y a mí me daba miedo sonreír.
Todos mis primos y tíos han venido a comer a casa para hacerme compañía. He tenido que abrir los regalos, decirles lo mucho que me gustaban. Mis amigos han venido a cenar, pero a ellos sí les esperaba. He tenido que abrir sus regalos también, y lo mucho que me gustaban. Jugamos a las cartas, nos reímos, charlamos y demás. Y bebí un poco, no me apetecía. Pero me insistieron. Al final les he convencido de que estaba cansado de aguntar a mis primitos por la mañana y he conseguido que se fueran. Me estaban agobiando, me he puesto música y he sacado los adornos de Navidad. No me he dado cuenta hasta que he enchufado las luces, tenía el árbol montado y decorado, las fotos de mis padres y mis hermanos brillando bajo sus luces, sonriéndome.
Seguro que están detrás de mí, esperando que me de la vuelta para felicitarme y tirarme de las orejas, y abrazarme y decirme que estoy más guapo y besarme. Pero me da miedo girarme porque si no están no volveré a verles.
Etiquetas:
Cuentos y pesadillas,
Ficción,
historia,
Notas de un Bypass
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
2 comentarios:
arlehghdsgsdfhsdfk
dan ganas de darte un buen achuchón, sabes?
no te cortes xDD
Publicar un comentario